Agua Murciélago, San José Tenango, Oax. Al cabo de muchas horas, en una cordillera verdosa, donde las nubes, espuma del cielo, están a ras de la tierra, se desciende a la casita de palma y madera de una anciana. Está en el mundo sin tiempo, sin alfabeto, sin castilla, se dice en su lengua. Reconoce el ruido que dice su nombre, pero no lo sabe pronunciar. Se llama María Florencia.
Como ella, 980 mil 894 ciudadanos no hablan español en territorio mexicano. Proceden de los pobladores originarios, pero sobreviven apartados
en su propia tierra. El viaje más largo que han realizado muchos de ellos es adonde terminan las veredas de sus montañas, de sus aldeas, y empieza el asfalto. Ahí se yergue un muro invisible que les dice: No hay paso.
Del otro lado está el mundo en castellano: las conversaciones que los segregan al no poder ser parte de ellas, los letreros que no entienden, las oficinas de trámites donde les cambian de nombre, las preguntas que siempre se quedan en sus labios porque nunca tendrán respuesta en sus lenguas, la posibilidad de extraviarse, como les suele ocurrir, y el consabido abuso, la humillación, la burla.
Me siento con los ojos cerrados
, dice apagada Jovita Ángela. Siento como si no fuera un ser humano, siento que no existo en la vida
, expresa en su lengua materna. Sentada en una vieja tabla, con el bebé en brazos chorreando de mocos, se le miran las ganas de decir…
Es la sierra Mazateca, la cañada, la parte baja, a la que se llega a través de un paraíso frutal y vegetal de naranjos, guayabos, cafetales, árboles de achiote con brazos de los que emergen frutos, como si fueran estrellas rojas, sorprendentemente rojizas, astros que se convierten en la tinta de los niños de esta región, porque aquí no tienen para colores.
Aquí, en el municipio de San José Tenango, con un índice de desarrollo humano similar al de Camboya y menor que el de la república del Congo, en África –de acuerdo con el Índice de desarrollo humano municipal en México 2000-2005, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)–, la sensación constante de aislamiento se completa con el vacío material y de bienestar.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señala que en México hay 6 millones 695 mil 228 hablantes de lengua indígena, de los cuales casi un millón son monolingües.
El 9 de noviembre de 2011, a las 13:30 horas, llegaron los primeros postes de luz en la historia de Sitio Iglesia, en esta sierra.
Según el índice de rezago social del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la comunidad tiene una población total de 164 habitantes, de los cuales 87 por ciento no completaron la educación básica, 97.5 por ciento no disponen de agua entubada y todas sus viviendas son de piso de tierra.
Según la realidad, 100 por ciento usan velas y los alimentos se reducen a yerbamora, quelites y frijoles. A los niños les da seguido diarrea y vómito porque toman agua de pozo sin hervir y, aunque la mayoría de pequeños están en la escuela, no todos asisten porque los varones se van a recolectar leños y las mujeres a moler nixtamal y echar las tortillas.
Desde arriba, cercado por naranjos y las gigantescas manos de los plátanos, Sitio Iglesia se ve así: una cancha de basquetbol en lo más hondo, en torno a la cual hay 10 casitas de piedra y madera que, en su mayoría, conforman el punto de reunión de las actividades. Una es para que se bañen los maestros, otra para que se duerman, pero las tablas y la palma se vinieron abajo y ya no sirve. Luego sigue el tercer año de primaria, el primero –grupos A y B– y, después, el segundo año. El quinto está en una casita de arriba, en el monte, y el cuarto y sexto también.
A las puertas de la comunidad está la telesecundaria. El segundo año se improvisó en el mercado, un pequeño galerón, donde no hay venta. A los chicos de primero y a la dirección
de la escuela los metieron en la oficina de la agencia municipal, que a su vez sirve para almacenar un cerro de mazorcas. Lo inexplicable es que los estudiantes tienen televisor, pero sin luz.
Detrás de uno de los últimos escritorios que llegaron a Sitio Iglesia, con fecha 10 de marzo de 1971, perteneciente al agente García Daewoo –de acuerdo con la inscripción en la madera–, el joven director Pedro Castro comenta que los únicos libros que les llegan están en español y los alumnos no lo hablan. Y si hablan, se burlan entre ellos mismos porque lo hacen mal.
No entienden español y no saben expresarse, opina. Y los profesores tampoco hablan mazateco y no saben cómo explicarles.
Los maestros relatan que adecuan los planes y programas de estudio para enseñarles español y operaciones aritméticas, a un nivel equivalente a lo que aprende un niño de tercero o cuarto de primaria.
A esa hora, cuando unos hombres dejaron los postes en el pueblo, extrañamente nadie pareció inmutarse. Los niños y adolescentes continuaron en las clases, las señoras al frente de la casa y de sus hijos, como Jovita Ángela, quien, a lo lejos, mira la pesada carga y continúa su relato en mazateco:
Antes, los maestros llegaban de casa en casa a inscribir a los niños, pero mis papás nos decían que nos escondiéramos con tal de no ir a la escuela. Y nos obligaron a escondernos. Ninguno fue, a ningún año; ninguno de los ocho.
Apenas se hizo señorita, sus padres se la vendieron a don Severo. Ella no sabe cuánto pagó el ahora difunto. En vida, el hombre la golpeaba y golpeaba porque pensaba que Jovita Ángela era histérica (estéril)
, cuestión que la realidad se encargó de desmentir porque le dejó cuatro hijos. Al nacimiento del primero, dice la mujer, tuvo algo
por qué luchar.
Ahora tiene cinco niños más con su nuevo marido. Una de sus angustias mayores ocurre cada mes, sin falta, en las pláticas a las que las mazatecas están obligadas a asistir a cambio de recibir el apoyo de Oportunidades. Verónica Fabiola Aguilar y Matilde Carrera, las pocas que hablan español, de un total de 80 mujeres en la comunidad, hacen llorar a las que no hablan.
En las reuniones, Verónica y Matilde hacen las preguntas en español para que ninguna de las alumnas responda. Así, les imponen el castigo: una falta, que, en esta sierra, es lo peor que puede pasar porque significa que no les llegará su dinero. Si llegan tarde, las dos mujeres las encierran; si se retrasan apenas unos segundos, las engañan con que el tema del día –higiene, ahorro familiar, salud y otros– ya concluyó y, por tanto, tienen que ser sancionadas con la inasistencia.
Jovita Ángela no puede descifrar los signos del libro de Oportunidades y, por lo mismo, no puede hacer los ejercicios indicados por el texto, ni ayudar a sus hijos más pequeños en sus tareas, ni dibujar, trazar, y tampoco puedo ir a conocer México
, le dicen sus pensamientos.
Tras dejar la carga en la tierra, los hombres de la empresa Construcciones, Obras y Mantenimiento del Valle –intermediaria de la Comisión Federal de Electricidad (CFE)– advierten a los indígenas que si quieren luz deben cargar los postes hasta los montes y colocar uno cada 200 metros y cada tercer día. Cada poste requiere de 80 hombres. El peso por unidad: mil 500 kilos.
Todavía no les conectan la luz. Entre las montañas se escucha un sonido que se difumina en el aire con altavoz: Televisa y Azteca por 169 pesos al mes
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Hacia Cañada de Mamey
A pie, con la carga de leños en la cabeza, Raúl Martínez va de subida a su comunidad, que, como el resto, toma su identidad de la tierra, el agua y otro elemento que la distinga por lo que en ella brota, en este caso el árbol de mamey.
–¿Y su segundo apellido?
–Mis finados papás eran unos borrachitos y no me lo pusieron. Cuando me fueron a registrar estaban tomados y nada más tengo uno.
–¿Cuántos hijos tiene?
–Dos hombres y tres mujeres. El primerizo murió, el tercero murió, no sé, de alguna enfermedad, parásito. Vomitó, vomitó y vomitó. Aunque ya estaba muerto, siguió vomitando, salió una bolota de parásito en su boca. El primerizo duró cinco días nomás, mi mujer iba por agua hasta allá arriba, a Agua Caballero, iba de noche. Embarazada, ella cayó de frente...
–¿En qué trabaja?
–Limpio cafetal. Antes pagaban 10, 15 pesos, por tarea de 12 por 12 brazadas.
–¿Ha sufrido por no saber español?
–Me perdí hace 40, 35 años. La primera vez que fui a Orizaba fui acompañado y la segunda vez fui solito, pero nomás estuve memorizando los lugares por donde tenía que pasar para no preguntarle a nadie y no perderme.
–¿Y se perdió?
–Sí. Trabajé en una cremería en Orizaba, iba a llevar pedido, chorizo, a Río Blanco. Mi patrón me mandó buscar y sí me encontró.
–¿Ha vuelto a salir?
–Ya no. Hasta ahí llegué.
Agua Murciélago
Agua Murciélago no está
en ninguna parte. Se mira, al norte, un monte. Al sur, otro. Se voltea hacia todos lados y no hay nada. Ahí es Agua Murciélago.
Aquí vive la anciana que no sabe pronunciar su nombre. Lo tiene bien guardado en una bolsita de plástico. Con cierto alivio, saca de entre varios papeles importantes una credencial de elector que enseña a los demás para que sepan cómo se llama y cuántos años tiene.
María Florencia Juárez Basilio es el nombre extraviado en su garganta. Monolingüe en mazateco, analfabeta, indígena y pobre. No sabe dónde nació. Su identificación dice que en Agua Fuerte, pero su cartilla de salud contradice tal información e indica que es de Pozo de Águila, lugar en el que los nichos de agua se pierden en la tierra como si fueran raíces.
Hasta allá arriba, en Puerto Buenavista, como a dos horas a pie, vende guasmole, fruto más grande que una nuez, negro cuando ya se puede comer, y rojo antes de que madure. Cada lata de guasmole la ofrece a 13 pesos. Sólo cuando es la temporada. Allá en Puerto Buenavista, la anciana mira cómo alumbran los focos. Yo nunca he tenido luz en mi vida y no sé si algún día voy a poder disfrutarla
, retumba su voz.
Dice que le da un poco de tristeza no hablar español, que sus padres no la mandaron a la escuela, que sólo fue pensando, conforme su cuerpo se hacía grande, en traer agua del pozo, echar la tortilla, barrer la tierra, secar café; dice que bien sabe que nunca ha tenido nada y nunca lo tendrá.
Una de las últimas promesas que tuvieron en este horizonte mazateco fue que con la construcción de la presa Miguel Alemán (1948-1954) –la cual desplazó a 22 mil hombres, mujeres y niños de sus tierras– la riqueza de este lugar bajaría a sus manos y, al fin, los indios tendrían mejor calidad de vida.
María Florencia se sigue alumbrando con una lata abollada, con un trapito como si fuera mecha, sujeto por una corcholata. La anciana dice que no alcanza a imaginar cómo es la vida en español.
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La educación en Finlandia
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ontinúo presentando algunas de las realidades registradas en el informe del profesor Paul Robert sobre el sistema educativo finés, en el que se pregunta: ¿qué hacemos para que Francia pueda reproducir los hallazgos e innovaciones que llevaron a Finlandia a crear uno de los mejores –si no el mejor– sistema educativo del mundo?
Toda divergencia entre la escuela y la casa debe ser borrada al máximo. Las relaciones entre los profesores y los alumnos son de gran familiaridad, lo que no excluye en ningún caso el respeto mutuo. Desde el jardín de niños hasta el liceo, los profesores son accesibles y están están disponibles y atentos.
Uno de los criterios que el colegio de Niinivaara enfatiza en su autoevaluación es el sentimiento que tienen los propios alumnos de poder ser ellos mismos en toda circunstancia. Los niños comienzan normalmente el aprendizaje de la lectura hasta los siete años. Antes, cada día es dedicado a una disciplina (música, deporte, actividades manuales o artísticas, lengua materna, matemáticas) pero los niños trabajan solamente durante la mañana, siempre de manera muy atractiva. La tarde es reservada al juego, siempre organizado como aprendizaje.
Existen grupos de apoyo para los alumnos que muestran tener dificultades en una u otra materia. Además, se envía a la clase un auxiliar para apoyarlos. La jornada de trabajo se organiza cuidando respetar los ritmos biológicos del niño y de evitar todo cansancio inútil: hasta los 16 años –cuando se finaliza la escuela obligatoria– las sesiones se limitan a 45 minutos y se entrecruzan con periodos de descanso de 15 minutos durante los cuales los alumnos pueden caminar libres por los pasillos, hablar tranquilamente en las salas de descanso, jugar o utilizar las computadoras puestas a su disposición.
Durante los primeros años de la escuela obligatoria (de siete a 13 años), el número de alumnos por clase no debe sobrepasar de 25. En el liceo, los grupos se forman en función de la inscripción de los alumnos: el tamaño de los grupos es variable.
Desde la escuela primaria, incluso en la secundaria, hay auxiliares de educación que colaboran con el profesor en la misma clase o se hacen cargo de grupos reducidos de alumnos que necesitan ayuda particular.
Subrayo con fuerza el pilar central del método educativo, que empieza a extenderse por el mundo desarrollado, principalmente en la educación superior y en algunas universidades fuera de ese mundo, pero que en Finlandia lo han llevado al conjunto del sistema educativo. Dice el profesor Robert: a lo largo de mi visita no asistí a ninguna clase magistral. Siempre vi alumnos en actividad, solos o en grupo
. Ésa es la norma. El profesor no está ahí para dictar lecciones; está allí como un recurso entre otros. En una clase de finés las paredes están cubiertas con estantes de libros; no hay una sala que no tenga retroproyector, computadora, videoproyector, televisor y lector de devedés.
Nada de obligación, nada de pesadez. No se puede forzar a los alumnos; es necesario darles posibilidades diferentes para aprender, para adquirir competencias (dice Hannu Naumanen, director del Colegio Pielisjoki)
. Por eso reina en las clases una atmósfera de sana cooperación, donde cada uno está en su lugar y tiene un papel en la construcción colectiva del conocimiento.
Finlandia quiere que los alumnos accedan al conocimiento con entusiasmo y eso sólo es posible si llegan a ser plenamente protagonistas de su aprendizaje. El profesor no está allí para hacerlo todo: él organiza, ayuda a los alumnos a aprender. (Sirkky Pyy, profesora de inglés).
Eso se dice en un documento de la Facultad de Educación de Joensuu, titulado Lo que hace a un buen profesor
. Se pide al profesor controlar la estructura de los conocimientos
en su disciplina, se espera sobre todo que favorezca el aprendizaje de sus alumnos en una atmósfera de tolerancia y respeto. Se le pide aún más: crear situaciones de aprendizaje variadas y estimulantes, no imponer nunca un conocimiento.
Insistamos: la clase, como grupo de alumnos, no existe ya.
Hasta los nueve años los alumnos no son evaluados con notas. Sólo a esa edad los alumnos son evaluados por primera vez, pero sin emplear cifras. Después no hay nada nuevo hasta los 11 años. Es decir que en el periodo aproximadamente equivalente a nuestra escuela primaria los alumnos sólo pasan por una única evaluación. Así, la adquisición de los saberes fundamentales puede hacerse sin la tensión de las notas y controles y sin la estigmatización de los alumnos más lentos. Cada uno puede progresar a su ritmo sin interiorizar, si no sigue al ritmo requerido por la norma académica, ese sentimiento de deficiencia o incluso de nulidad
que producirá tanto fracasos posteriores, esa imagen de sí tan deteriorada que, para muchos alumnos, hace que los primeros pasos sobre los caminos del conocimiento sean a menudo generadores de angustia y sufrimiento. Finlandia ha elegido confiar en la curiosidad de los niños y en su sed natural de aprender.
El impresionante éxito de la educación finlandesa no es, en consecuencia, debido solamente a la proeza de una sabia construcción técnica: ella está ligada a una lengua, a una cultura, a un pueblo que ha hecho del desarrollo de la persona humana, en todos sus componentes, la finalidad fundamental de la educación.
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Detener el saqueo minero en México
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l saqueo minero en México es posible dadas las facilidades que la legislación otorga a las empresas mineras para hacerlo, pero también porque en los casos donde impone algunas condicionantes éstas no se respetan. Eso se desprende del Informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2010 de la Auditoría Superior de la Federación, dado a conocer en días pasados. No es la primera vez que lo hace; ya en 2008 había señalado que la Dirección General de Minas había entregado concesiones a empresas que carecían de las actas constitutivas que acreditaran su nacionalidad y que dentro de su objeto social se encontraba la minería; además, en aquella ocasión el organismo expresó que los concesionarios no informaban que su actividad se ajustara a las disposiciones en materia de protección al ambiente, ni que hubieran realizado las obras a que la ley los obliga.
Ahora la Auditoría Superior de la Federación vuelve a poner el dedo en esta llaga por donde se desangra a México. Ya no habla de que no se identifique la nacionalidad de la empresa minera concesionaria ni que no acredite que dentro del objeto para el que fue creada esté la minería; lo que dice es que de mil 121 concesiones que se autorizaron en 2010, 272 no se registraron en el padrón correspondiente, lo que lo convierte en un instrumento de control poco confiable; de igual manera, 80 de ellas no consignaron su registro federal de contribuyentes, impidiendo que la Secretaría de Hacienda pueda requerirles el pago correspondiente por derechos; además, que en 39 casos la empresa titular de la concesión no pagó derechos y en 27 pagó menos de lo que era su obligación liquidar.
Otra de las irregularidades detectadas es el pago por el uso y aprovechamiento de bienes de la nación, como son los recursos naturales. El informe de la Auditoría Superior de la Federación corrobora lo que en muchas ocasiones se ha señalado en La Jornada: que las cuotas que se pagan por una concesión son inferiores a los costos de los trámites administrativos para otorgarla. Textualmente, afirma: El importe de las cuotas que se pagan actualmente es simbólico y contrasta con los volúmenes extraídos de recursos minerales no renovables, ya que el valor de éstos está por arriba de los derechos de concesión que cobra el Estado, como se observó en el periodo 2005 a 2010, en que el valor de la producción ascendió a 552,422,429.3 miles de pesos, y el de los derechos cobrados a 6,543,417.4 miles de pesos, los cuales equivalieron a 1.2 por ciento de la primera
. Pero no sólo eso: también se detectó que los pagos por trámites de modificación de títulos y por la modificación misma no son verificados por la autoridad, de ahí que no se pueda saber si pagan o no, o si lo hacen de manera correcta.
Lo que el informe muestra es que las venas del saqueo minero en México siguen abiertas. No sólo por lo laxo de la legislación aplicable, sino también por las omisiones de las autoridades en vigilar que se cumpla. Esto, como es natural, tiene sus repercusiones. Cada día aumentan las protestas sociales por la devastación ambiental causada por la minería en diversas partes del territorio nacional, lo mismo que por los contratos leoninos firmados con los dueños de las tierras bajo las cuales se encuentra el codiciado mineral, o los daños a la salud que el uso de sustancias químicas provoca. Ejemplos sobran, aunque destacan las protestas indígenas porque, al introducirse en sus territorios sin su consentimiento, destruyen el entorno social donde viven y ponen en peligro su existencia como pueblos.
Eso debería ser razón suficiente para emprender una revisión profunda a la legislación y las políticas mineras. No se puede seguir haciendo como si nada pasara. Es necesario analizar los requisitos para la entrega de concesiones las obligaciones de quienes las obtienen, especialmente en materia de protección ambiental y de salud de quienes viven en las zonas donde se instalan, los pagos por derechos de uso y aprovechamiento de los recursos naturales y los impuestos por comercialización de los mismos. Esas son razones suficientes para iniciar un cambio de fondo en esta actividad, pero si alguien necesita un argumento más, hay que decir que el mineral es propiedad de todos los mexicanos y las trasnacionales mineras se lo están llevando sin dejar ningún beneficio al país.
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A/H1N1: la Ssa debe responder
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i usted o algún integrante de su familia ha tenido gripe de moderada a grave en los dos primeros meses de este año, lo más probable es que haya sido causada por el virus A/H1N1, el mismo que provocó pánico y una crisis sanitaria sin precedente en 2009. Hoy, en México, los casos de influenza producida por este agente son extraordinariamente más altos que en cualquier otra parte del mundo. Las autoridades sanitarias del país están obligadas a dar una explicación sobre este fenómeno; sin embargo, hasta ahora no lo han hecho. La razón más probable es que no lo hacen… porque no tienen respuestas.
Lo bueno es que estamos en manos expertas. Los médicos de la nación (es decir, el abogado Felipe Calderón y el economista Salomón Chertorivsky) nos han dicho que no debemos preocuparnos. En una reunión de evaluación sobre otros temas realizada en Aguascalientes el 13 de febrero, Calderón señaló que los casos de influenza que se presentan en el país –incluidos los causados por el A/H1N1– corresponden a los parámetros esperados y habituales en la temporada invernal, y afirmó: “(…) No estamos en una situación ni grave, ni de mucha preocupación”, lo que fue respaldado por su secretario de Salud, quien se limitó a apoyar los dichos de su jefe y a hablar de las medidas preventivas. Pero lo que se dijo en esa reunión es falso. Si se aborda este problema desde un punto de vista estrictamente médico, podemos ver que estamos ante un escenario mucho más complejo e incluso grave.
Comparemos primero lo que ocurrió en 2009 con lo que sucede hoy. En aquel año los primeros enfermos se presentaron en marzo, y para el 21 de mayo ya había 4 mil 974 casos confirmados de influenza por el virus A/H1N1 y 70 muertes causadas por este agente, lo que llevó a declarar, desde el 16 de abril, una alerta epidemiológica, y poco después, la suspensión de las actividades escolares en el DF y el estado de México, así como la interrupción de algunas actividades económicas. Ahora, en el último reporte de la Secretaría de Salud, publicado el 24 de febrero de 2012, se indica que desde el primero de enero se han acumulado 4 mil 954 casos confirmados y que han ocurrido 166 fallecimientos, todos producidos por este agente.
En 2012, en 55 días ha habido aproximadamente los mismos casos que en el periodo más crítico de 2009 (59 días), pero en el presente año hay más del doble de muertes. Habría que explicar a los familiares de los enfermos graves y de los fallecidos qué significa eso de que estamos dentro de los parámetros esperados y habituales
. Pareciera que hoy la letalidad del virus es comparativamente mayor que hace tres años.
Hoy conocemos el agente; se dispone de vacunas y se cuenta con tratamientos antivirales efectivos. Entonces, ¿por qué tenemos el mismo número de casos y el doble de muertes que en 2009? No es mi objetivo plantear un escenario alarmista o algo así; simplemente creo que se requiere de respuestas sustentadas en argumentos médicos y científicos, algo que por lo visto la Ssa no es capaz de ofrecer por ahora a los mexicanos.
A escala mundial, el reporte más reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicado el 17 de febrero, indica que en Norteamérica los casos de esta enfermedad (leves o severos) se mantienen en niveles muy bajos, comparados con años anteriores. En Canadá sólo 10 por ciento corresponden al A/H1N1 y en Estados Unidos 7.7 por ciento, mientras en México, de acuerdo con el reporte más reciente de la Ssa, son 91 por ciento. La pregunta sigue siendo: ¿cómo se explican estas diferencias tan marcadas?, ¿qué es lo que ocurre en nuestro país, que hace propicia la actividad de este virus? Las autoridades sanitarias guardan silencio, mientras cada semana crece el número de enfermos graves y de muertes.
En sus reportes semanales la Ssa propone entre líneas una causa probable: al informar sobre el número de decesos, afirma que 89 por ciento de los fallecidos no estaban vacunados. Si esto es así, ¿de qué ha servido la compra masiva de estos biológicos, si en tres años no se aplican de forma suficiente? ¿Acaso se reconoce que las campañas de vacunación son un fracaso? Por otra parte, se omite un dato muy importante: entre los casos confirmados, ¿cuántos habían recibido la vacuna?, ¿acaso la que se emplea en México no sirve? En mi opinión, la hipótesis de la vacuna no es suficiente, pues hay naciones con sistemas de salud mucho más débiles que el de México, que no tienen una presencia tan marcada del A/H1N1.
Habrá que buscar otras explicaciones, incluso desenterrar algunas hipótesis que surgieron en 2009, como las zoonosis (enfermedades de origen animal). No olvidemos que uno de los nombres asignados originalmente al agente fue el de virus de la influenza porcina.
Pero hay muchas otras posibilidades. Ojalá pronto la Ssa abandone el silencio sobre este tema, tan importante para la salud de los mexicanos.
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Cómo destruir un país en 10 pasos
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l proceso puede realizarse mediante la participación de operadores sucesivos y a lo largo de varios sexenios.
1. Para empezar, tómese el poder público por medio de elección, conjura, fraude o una combinación de los tres métodos en proporciones indistintas.
2. Proclámese, con el argumento de la modernización
, la obsolescencia generalizada del estado de bienestar; pregónese la eficiencia, competitividad y rentabilidad de la empresa privada por sobre cualquier otra forma conocida o por conocer de producción, administración y distribución.
3. Sobre la premisa anterior, transfiérase cuanta propiedad pública sea posible a manos de particulares; la transferencia habrá de realizarse de tal modo que asegure la incondicionalidad de los favorecidos al régimen político. Redúzcase de manera artificial el precio del trabajo (los topes salariales son un buen procedimiento) a fin de dar veracidad a la promesa de rentabilidad de la iniciativa privada.
4. Elimínese toda protección a la industria, la agricultura y los servicios de origen nacional y ábrase el mercado doméstico a la participación de corporaciones extranjeras; renúnciese a cualquier negociación que pudiese garantizar condiciones de competencia equitativa para entidades y firmas locales.
5. Conviértase a desempleados, desplazados y miserables que resulten de las operaciones anteriores en un gran ejército electoral de reserva, movilizable por medio de los programas e instrumentos de beneficencia que remplazarán a los obsoletos derechos en materia de educación, salud, alimentación, vivienda, empleo, cultura y otros rubros.
6. Una parte de este material humano será empleada como carne de cañón electoral para asegurar la perpetuación del régimen. Canalícese parte del sobrante hacia territorio de Estados Unidos, desde donde esa masa enviará grandes remesas de dinero; empléense esos recursos para maquillar los indicadores económicos. Otra parte irá a la economía informal o a la economía criminal y podrá aprovecharse para crear estructuras igualmente informales de control social o instrumentos de desestabilización selectiva de regiones en función de las necesidades políticas del grupo gobernante. A la postre, esas estructuras servirán también de coartada para la adopción de medidas autoritarias, para la obtención de fondos no declarables destinados a la promoción de las patentes propias en competencias electorales e incluso para omitir obligaciones legales básicas del Estado en el combate a la delincuencia.
7. Establézcase un régimen fiscal de privilegios para los mayores conglomerados empresariales, increméntense impuestos a la población en general –especialmente, la asalariada– y endurézcase la persecución fiscal contra ella. Oriéntese la obtención de recursos a la sobrexplotación de las dos o tres compañías que aún sean de propiedad pública y permítase la concesión generalizada de contratos ventajosos mediante el pago de cuotas no contabilizadas a los funcionarios encargados de otorgarlos.
8. Permítase y promuévase la explotación de los cargos públicos, ya sea con la obtención de percepciones muy superiores a la media, mediante el logro de gratificaciones no previstas en la ley o por ambas vías. Aliéntese la participación de parientes y familiares de altos funcionarios en el manejo de concesiones, contratos y otros instrumentos de vinculación monetaria no formal entre el sector privado y el poder político.
9. Entréguense potestades y facultades en materia de economía, comercio, seguridad, migración y otros rubros a potencias extranjeras o a organismos internacionales dotados de realismo y visión de futuro. Envíese a un secretario de Gobernación a atestiguar, con sonrisa bobalicona, cuando una funcionaria extranjera anuncie operativos de exterminio de delincuentes, con tropas foráneas, en territorio nacional.
10. Proclámese, para despistar al enemigo, que el país avanza a pasos firmes y sólidos por el camino del esplendor económico, de la plena cobertura en servicios de salud, de la democracia funcional, del estado de derecho restablecido y la seguridad pública recuperada. Decórese, por último, con protestas de fe democrática e interés por los pobres.
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