domingo, 8 de abril de 2012

Jornada 08.04.2012

Internet: dependencia y riesgos
El mundo ya no podría funcionar sin Internet. La vida cotidiana, incluso la de quienes no están conectados, depende de una forma u otra de la red de redes. Es tal la cantidad de actividades de toda índole que ocurren ahí, que cabe preguntarse qué pasaría si de pronto se colapsara la infraestructura tecnológica que la hace funcionar.

Supongamos que una serie de gigantescas explosiones solares colapsa los satélites que intercomunican a la red, que un virus inutiliza todos los servidores o que un ciberataque los deja fuera de servicio. Acaso ese día apocalíptico se desquiciaría el tráfico aéreo, perderíamos nuestras fotos y a todos nuestros "amigos" en Facebook y no leeríamos en Twitter la enésima noticia falsa de la muerte de un personaje famoso (Chabelo, Chespirito o un ex presidente). Tampoco podríamos estar al tanto del movimiento mundial de los "indignados", no veríamos en YouTube las imágenes que la televisión censura ni sabríamos más de los mensajes ominosos de los "matazetas".

¿Es posible algo así? ¿Cuáles serían sus consecuencias? ¿Estamos preparados para enfrentarlo?

Los efectos de la vulnerabilidad de la red los han padecido los clientes de Sony, cuya información privada quedó al descubierto hace algunos meses, cuando el sitio de la firma japonesa fue hackeado. También lo saben los administradores de los portales de instancias gubernamentales de distintos países, atacados por Anonymous; o los usuarios de BlackBerry que meses atrás veían con desesperación que sólo podían hacer llamadas telefónicas y enviar mensajes de texto convencionales.

No obstante, expertos y enterados del tema dicen que Internet es prácticamente indestructible. Están seguros de que no hay razón para temer que un día despertemos y nos encontremos con que desaparecieron nuestras cuentas de Facebook o de Twitter o que nuestro correo electrónico ya no existe.

Existe la posibilidad técnica, admite Fabián Romo, de la dirección general de cómputo y de tecnologías de la información y la comunicación de la UNAM, de que una serie de contingencias pudieran dejar fuera de servicio algunas áreas de la web, pero "hablar de un colapso total es algo casi imposible".

Óscar Mondragón, empresario desarrollador y proveedor de sistemas de seguridad, sostiene: "la red está diseñada para resistir incluso una explosión nuclear o una actividad solar atípica".

La mayor parte de los ataques y las fallas, dice Mondragón, tienen que ver con vulnerabilidades comunes a casi todos los sistemas. "Cualquier estudiante de segundo semestre de ingeniería de sistemas es capaz de hacerlo desde su computadora de escritorio", afirma.

Es cierto que algunos ataques o fallas, sostiene Daniel Rodríguez, desarrollador del programa Enciclomedia, podrían afectar mecanismos tan simples como las plumas que controlan la entrada y salida de algunos estacionamientos, o tan sofisticados como el software de las válvulas que regulan la cantidad de petróleo que se envía a Estados Unidos a través de los oleoductos, repercutiendo negativamente en su contabilización.

Hace aproximadamente cinco años sufrieron un atentado los equipos donde se concentraban las cuentas de Internet técnicamente llamadas "nombres de dominio", es decir, las direcciones numéricas mediante las cuales las computadoras conectan a los usuarios con sus sitios personales o empresariales. No es difícil imaginar el desconcierto o desesperación de miles de personas que de pronto encontraban que su información se había esfumado. O por lo menos eso parecía. Poco después la mayoría de las cuentas quedó restablecida. Aunque a los afectados nadie les quitó el susto.

Romo explica que gran parte de la información subida a Internet se duplica en varios servidores situados en distintos lugares del planeta.

"Si se daña un servidor donde hay información nuestra, es muy factible que exista un respaldo de la misma en los centros de datos en las millones de computadoras distribuidas a lo largo y ancho del planeta."

Óscar Mondragón concuerda con Fabián Romo en que colapsar toda la red resulta, desde un punto de vista técnico, casi imposible, además de incosteable: acabar con Internet "requeriría de cientos de personas durante periodos de tiempo prolongados, y habría que invertir cantidades notables de dinero".

Algo así sólo podría hacerlo hasta cierto punto un Estado-nación, por el poder financiero que se requiere. "Hace años se cayeron los sistemas del gobierno de una de las repúblicas bálticas, y fue evidentemente una acción del gobierno ruso; se habla también de un virus cibernético muy sofisticado, capaz de paralizar una red, creado por el gobierno de Israel para atacar la infraestructura nuclear de Irán".

Podríamos pensar en China, Rusia y Estados Unidos poniéndose de acuerdo para intentar algo así, "pero ya estaríamos hablando de una situación de guerra que los afectaría a ellos mismos".

Acerca del colectivo multinacional Anonymous, cuyos ataques en Internet se distinguen por su espectacularidad y su impacto mediático, Daniel Rodríguez lo describe como "un fenómeno interesante, una especie de virus cultural o social" con cierta tendencia ideológica que comprende, entre otros puntos, "la defensa de un Internet libre, abierto, público y ético".

Mondragón explica que en su mayor parte los famosos ataques "son muy básicos": se llevan a cabo con un software que "cualquiera puede bajar de Internet" y sirve para hacer lo que se llama "un ataque por inundación", que no es otra cosa que enviar un número de peticiones a un servidor web en cantidad tal que éste pierde capacidad para procesarlas y se paraliza.

En otras ocasiones, irrumpen de manera forzada (hackean) los códigos de seguridad de un sistema o de una red y alteran los contenidos o dejan mensajes.

Ambos tipos de ataque son tan básicos, insiste Mondragón, que no representan un peligro para la red: "sus objetivos son políticos y en ese sentido lo que sí han logrado es evidenciar los tremendos niveles de incompetencia en la protección de los sistemas, por ejemplo, del gobierno mexicano".

Tanto Daniel Rodríguez como Óscar Mondragón coinciden en advertir que el riesgo para Internet es otro: la migración hacia lo que llaman el paradigma de la nube. Es decir, que el almacenamiento y el procesamiento de datos se está llevando a cabo en la red misma, de tal forma que se podrá prescindir de las máquinas computadoras, de la memoria ram, del disco duro: bastará un dispositivo para ejecutar los programas que proporcionará la propia red y podremos acceder a nuestra información personal desde cualquier equipo.

Eso significa que perderíamos el control sobre nuestros datos y aumentaría el número de variables que intervienen en su preservación.

Refiere Mondragón: "la computadora nació en un cuarto cerrado donde unos señores de corbatita delgada y lentes de pasta se encargaban de un aparato que para todos los demás es misterioso; después llegaron unos jipis de Silicon Valley que la sacaron de ese cuarto y la pusieron en el escritorio de todo mundo".

Ahora “estamos de regreso al centro de datos controlado por unos señores muy listos con lentes de pasta, y los usuarios vamos a tener unas pantallas muy padres con las cuales vamos a interactuar por medio del tacto, la voz, el movimiento, y si hoy nos sentimos ansiosos sobre el paradero de nuestra información, en un futuro va a ser irrelevante para todo efecto práctico”.

De ese modo alguien se hará cargo de administrar y cuidar nuestros datos (documentos, fotos, videos, información personal). Existirán empresas (Google, Microsoft, Telmex, etcétera) que se harán responsables ante los usuarios. Será la mejor manera de protegerla, copiarla y distribuirla, afirma Mondragón.

¿Y la privacidad? “Habrá gente a la que le cause ansiedad esto, que diga: ‘yo no quiero que nadie lea mis correos, que el señor que opera el centro de datos tenga acceso a mis fotos personales’”.

Tendrán que adaptarse, sentencia, porque la idea de privacidad está cambiando: "las nuevas generaciones, que todo lo suben a redes sociales, tienen vidas públicas".

Por supuesto que lo anterior conlleva un riesgo: el de un mayor control social por parte de los gobiernos y los estados.

Como quiera que sea, el proceso de adaptación y dependencia de los seres humanos con las tecnologías de la información y la comunicación ya es irreversible. El sociólogo Octavio Islas, catedrático del ITAM y director de la revista Razón y Palabra, especializada en estos temas, recuerda una de las afirmaciones centrales de Marshall McLuhan y los herederos de su pensamiento de que "la tecnología transforma la ecología cultural de la sociedad", lo que va desde los hábitos cotidianos hasta la manera en que percibimos el mundo y nuestra relación con los demás.
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Un millón de desempleados, cierres de empresas y suicidios, saldos en Italia
Roma, 7 de abril. Un millón de desempleados en cuatro años, el aumento de suicidios (sobre todo entre pequeños empresarios y trabajadores) y el cierre de empresas con tradición histórica, son algunos de los efectos sociales en Italia de una crisis económica que parece interminable.

"Desde hace tiempo la economía no crece en modo adecuado y ahora sufrimos una segunda recesión, que durará todo 2012", reconoció el ministro de Desarrollo Económico, Corrado Passera, al comparecer el 29 de marzo ante la Cámara de Diputados.

Pese a sus diferencias con el ejecutivo "tecnócrata" de Mario Monti, la secretaria general del la Confederación General Italiana de Trabajadores (CGIL), Susanna Camusso, coincidió en el análisis de que en Italia a la crisis global iniciada en 2008 se sumó un estancamiento comenzado años antes.

“Italia llegó a la crisis global con su propios elementos estructurales de crisis no sólo relacionados con su enorme deuda pública –superior a 120 por ciento del producto interno bruto, PIB–, sino también con el declive industrial del país y la progresiva disminución de inversiones públicas y privadas”, apuntó.

En un encuentro con la prensa extranjera, la lideresa del principal sindicato italiano responsabilizó al precedente gobierno de Silvio Berlusconi de haber agravado la situación por su inmovilismo y su negativa a reconocer que Italia enfrentaba graves problemas.

Lo cierto es que algunas de las principales víctimas de la recesión han sido las pequeñas y medianas empresas, que durante años fueron consideradas el motor del "milagro italiano".

Según el Observatorio Regional del Empleo, entre enero y febrero pasado aumentaron a 44 las empresas que iniciaron o prorrogaron la declaración de crisis (lo que abre las puertas a los despidos), frente a 35 que lo hicieron en el mismo periodo del año pasado.

La recesión ha golpeado a todos los distritos industriales, borrando del mapa a marcas históricas, como Streglio, sociedad chocolatera con sede en Turín; las fabricantes de motocicletas Moto Marini y Malaguti, o la productora de café Bialetti.

Otras empresas han decidido llevar su producción al extranjero, donde los costos son menores y los mercados más prometedores, como la fabricante de sartenes Lagostina, que se trasladó a China.

Asimismo, la crisis se ha traducido en un aumento de la pobreza en Italia, según datos de la asociación Caritas, que con sus centros de ayuda a personas en dificultad mantiene el pulso de la situación.

En un reciente reporte la organización católica dijo que la pobreza afecta a 8.3 millones de personas, el 13.8 por ciento de la población y que ya no son sobre todo inmigrantes extranjeros los que recurren a su asistencia, sino también italianos. Precisó que el 20 por ciento de quienes piden ayuda en sus centros en el país europeo tiene menos de 35 años.

En ese sentido, el Censis, un centro de investigación social, confirmó que los jóvenes están en el centro de la crisis y casi una persona de entre 15 y 29 años no estudia, ni trabaja, lo que coloca a Italia en uno de los primeros lugares en Europa.

El desempleo sigue en aumento, de acuerdo con la oficina de Estadísticas de la Eurozona (Eurostat) en Italia el nivel en febrero llegó a 9.3 por ciento de la población activa, lo que significa una tasa récord en el país, después de que en enero la desocupación en la tercera economía de la Eurozona fue de 9.1 por ciento.

De acuerdo con el Instituto de Estadísticas (Istat), el desempleo entre los jóvenes ya incorporados a la actividad productiva supera el 30 por ciento.

Por su parte, la Confederación de Industriales (Confindustria) advirtió que con una contracción del PIB de 1.6 por ciento, a fines de 2012 se habrán perdido más de un millón de empleos desde 2008.

El Istat informó que la tasa de desempleo en el país ha aumentado a 8.9 por ciento, pero para la CGIL llega al 11 por ciento si se consideran los trabajadores bajo subsidio de desempleo que no tienen posibilidades de ser recontratados.

Las frías cifras oficiales no toman en cuenta, sin embargo, el drama social confirmado por la nota roja, que publica casi cotidianamente los casos de suicidios provocados por la crisis.

En un mes, 50 empresarios se han quitado la vida

Según el senador Luciano Cagnin, de la Liga del Norte, en los últimos meses se han suicidado sólo en el noreste del país 50 empresarios "arruinados por el sistema bancario y político".

A ellos se añaden los desempleados o quienes no pueden pagar sus deudas, como un obrero que el 29 de marzo se prendió fuego en Verona, luego de cuatro meses sin percibir salario o un artesano de Bolonia que un día antes también eligió el estilo "bonzo" frente a la oficina de recaudación de impuestos.

Ante la nueva emergencia, en la norteña región de Veneto fue abierto un centro de apoyo psicológico para evitar que pequeños empresarios y artesanos estrangulados por la recesión se quiten la vida. "Es gente a la que se le viene el mundo encima", confirmó Stefano Zanatta, representante de la categoría en Treviso.
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Recibe Turquía a más de 38 mil desplazados por el conflicto sirio
Ankara, 7 de abril. Treinta y ocho mil 398 sirios han cruzado la frontera hacia Turquía desde que comenzó la revuelta en el país vecino del sur, según un informe de la Administración de Desastres y Emergencias (ADE) del gobierno turco, pero sólo 24 mil 324 se han establecido como refugiados.

A la par del constante flujo hacia Turquía, la dependencia oficial ha detectado también una tendencia de retorno al territorio sirio que se inició en marzo pasado, al cumplirse un año de que estallaron las protestas contra el gobierno del partido Baaz y el presidente Bashar Assad.

Durante los últimos dos días 102 sirios regresaron a su país. Actualmente hay 8 mil 95 sirios en la localidad de Hatay, 5 mil 498 en la ciudad de Gaziantep, 9 mil 89 en Kilis y mil 599 repartidos en la fronteriza provincia de Sanliurfa.

El gobierno turco ofrece refugio, alimentación, salud, seguridad, educación, comunicación y servicios religiosos a los sirios que huyeron de los enfrentamientos en su país, informó la ADE.

Turquía, alguna vez aliado cercano de Damasco, ha impuesto a Siria sanciones que incluyen un embargo a la venta de armas a las fuerzas armadas gubernamentales.

El conflicto en Siria, que opone desde hace más de un año a una población mayoritariamente sunita a la minoría alauita en el poder, exacerba las tensiones religiosas en Oriente Medio, según analistas.

La revuelta prendió primero en barrios y regiones sunitas del país, como la ciudad de Deraa, cerca de la frontera con Jordania. La protesta se ha militarizado progresivamente y ahora los combates más frecuentes son entre presuntos "desertores" del ejército y tropas oficiales.

Los países vecinos están divididos frente al conflicto. "Se combina una escalada regional" entre Irán y los países del golfo Pérsico y "una tensión religiosa", explicó Paul Salem, director para Oriente Medio del Centro Carnegie, con sede en Beirut.

Existe también una crispación entre la llamada "media luna chiíta", formada por Irán, Irak, Siria y parte de Líbano, y "Arabia Saudita y Qatar, que quieren poner fin al régimen de Bashar Assad por motivos religiosos", afirma el analista iraquí Ibrahim Sumaidai.

Siria es gobernada desde hace medio siglo por la minoría alauita, emanada del chiísmo. Arabia Saudita y Qatar están dirigidos por wahabitas, quienes defienden una interpretación estricta de la religión y consideran herejes a los chiítas y otras ramas del Islam.

Los dos países quieren armar a los rebeldes sirios mientras los países de mayoría chiíta como Irak se oponen y rechazan la salida de Assad.

Estas tensiones se hicieron patentes en la cumbre árabe de Bagdad, el pasado 29 de marzo. El primer ministro qatarí, Cheikh Hamad, explicó que “el bajo nivel de representación de países del golfo era un mensaje al gobierno de Irak.

"No estamos de acuerdo con la política de Irak respecto de una parte (de la población), incluidos los sunitas, que están marginados", abundó.

De su lado, el primer ministro iraquí, el chiíta Nuri Maliki, también se mostró firme ante Qatar y Arabia Saudita. "Rechazamos el envío de armas (a la oposición) y todo proceso que lleve a un derrocamiento del régimen, porque agravaría la crisis en la región", subrayó el domingo pasado.

La preferencias de Qatar y Arabia Saudita quedaron también de relieve cuando recibieron en días pasados al vicepresidente iraquí sunita, Tarek Hashemi, reclamado por la justicia de su país y en conflicto "confesional" con Maliki.

Para Mahjub Zuwairi, profesor en la Universidad de Qatar, "la discordia religiosa empezó en 2003", cuando una coalición liderada por Estados Unidos derrocó al presidente Sadam Hussein, poniendo fin a décadas de poder sunita.

Las monarquías del Pérsico tienen "una postura unificada" respecto de Irak, al que consideran "secuaz de Irán en lo que se refiere a Siria".

"Irak teme que un poder salafista (radical sunita) suceda a Assad y considera que su sistema laico es mejor que un régimen sunita", apunta Sumaidai, de origen jordano.

Esta perspectiva religiosa del conflicto sirio es vista como riesgo regional por el ex consejero de seguridad nacional iraquí, el chiíta Muafaq Rubaie, quien advirtió: "Al adoptar una postura confesional sobre Siria, los países (dirigidos por sunitas) del Consejo de Cooperación del Golfo juegan con fuego y pueden provocar un incendio en la región".
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Junta militar de Malí dice que entregará el poder a los civiles
Bamako, 7 de abril. El líder de la junta militar de Malí, el capitán Amadou Sanogo, se comprometió a transferir a los civiles el poder por conducto del presidente del Congreso, quien formará un gobierno de transición cuya misión será organizar elecciones presidenciales y legislativas en un plazo de 40 días, en tanto que los militares golpistas se beneficiarán de una ley de amnistía.

"Llegamos a un acuerdo que nos permitirá, en las próximas horas y días, imponer efectivamente medidas constitucionales", anunció Sanogo vistiendo su uniforme militar y flanqueado por soldados, tras el "acuerdo marco" signado con la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (Cedeao) que actúa de mediador en esta crisis.

Con este acuerdo la Cedeao dio a conocer que suspendía "inmediatamente" el embargo que había impuesto desde el 2 de abril a Malí para conseguir el retorno al orden constitucional, con la medida se habían cerrado las fronteras terrestres y marítimas y quedaban rotos los lazos diplomáticos, económicos y financieros con los países miembros.

El acuerdo otorga amnistía a los miembros del gobierno derrocado y a los militares golpistas. La junta había dicho que quería enjuiciar por alta traición y malversación de fondos al presidente Amadou Toumani Toure, al que derrocó el 22 de marzo, a quien acusaba además de debilidad para combatir a los rebeldes separatistas del norte del país.

El líder del Congreso, Dioncounda Traore, se convertirá en el jefe de Estado que restaurará el orden constitucional, aunque de momento no se precisó la fecha en la que prestará juramento.

Traore recién regresó al país, ya que había huido después del golpe militar. Además, se designará un primer ministro y el gobierno que forme tendrá 40 días para organizar las elecciones.

La decisión se produce luego de que los rebeldes tuareg del norte de Malí declararan la independencia de la región de Azawad, que controlan junto con otras fuerzas islamitas, lo cual ha sido rechazada por la Unión Europea (UE), la Unión Africana (UA), Estados Unidos, Argelia y Francia, la antigua potencia colonial del país africano.

Djibrill Bassolé, presidente de la Cedeao, afirmó que "habida cuenta de la gravísima situación humanitaria" en Malí, "se tomarán medidas para que víctimas, desplazados y refugiados puedan disponer de un mínimo de ayuda", el cual no fue cuantificado.

También hizo una advertencia a los rebeldes y grupos armados y les conminó a cesar las hostilidades y negociar con las nuevas autoridades constitucionales, so pena de exponerse a una acción comunitaria. "Malí no tiene necesidad de guerra" y "nosotros no aceptaremos que Malí pueda vivir una división y una inseguridad permanentes", proclamó.

Presión internacional

La Cedeao amenazó el viernes con recurrir a la fuerza para preservar "la integridad territorial" de Malí, tras la declaración de independencia del territorio del Azawad, enarbolada por los rebeldes tuareg del Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA), que controlan las capitales norteñas de Kidal, Tombuctú y Gao.

La UA "se felicitó" del acuerdo y exhortó a "todos los actores a aplicarlo de buena fe" para "restablecer su proceso democrático y la autoridad del Estado en todo su territorio nacional".

El ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, resaltó el pacto y dijo que tan pronto se instalen las autoridades civiles "Francia reanudará su cooperación bilateral civil y militar" interrumpidas tras el golpe.

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